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ASOCIACIÓN DE AMIGOS DEL FERROCARRIL DE JAÉN. APARTADO DE CORREOS 314. 23080 JAÉN. CIF - G23219652 Contacto |
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EL FERROCARRIL FREGENEDA - BARCA D´ALVA(dedicado a H. P. Lovecraft)Si estás aburrido/a/e/i/o/u de las escapadas de fin de semana en viajes organizados (acuérdate del último, que la agencia de viajes te metió en un autobús del INSERSO) y de los trenes pijos de la RENFE, Pachi Jones te propone una aventura ferrocarrilera mucho más dura y emocionante, en la que tendrás que cruzar precipicios por desvencijados puentes metálicos, sumergirte en oscuros túneles y luchar contra multitudinarias colonias de murciélagos. ¿Te atreves?. Pues como decía el bueno de Ozzy Osbourne, "get on the tracks of the Crazy Train"... Un poco de historia y cómo llegar: No pretenderás lanzarte a semejante aventura sin desentrañar antes en algún polvoriento y olvidado archivo los mapas por los que tu camino se debe guiar, las armas que necesitas o el terrible pasado de este recóndito lugar... La línea que te sugiero recorrer parte de la estación de La Fuente de San Esteban (Salamanca) y hasta que el Imperio del Mal (léase RENFE) consiguió acabar con ella, aseguraba la relación internacional Londres - París - Irún - Salamanca - Oporto a través del valle del Duero (es decir, la ruta más corta y favorable para el tráfico ferroviario). El siguiente mapa te ayudará a situarte:
En Desde Salamanca
coges la carretera que va a Vitigudino (cuidado con los hombrecillos verdes, que
te acecharán sin duda). Una vez allí sigues hacia Lumbrales. En este pueblo te
encontrarás por primera vez con la maldita senda de hierro. Su fantasmal
estación se alza junto a la carretera podrida por el tiempo y el olvido.
Investigando en los mohosos arcones que había en el sótano de la estación
encontré el siguiente horario, que me invitó a viajar al pasa Si todavía te atreves a seguir mis pasos debes encaminarte ahora hacia La Fregeneda, a unos 18 km siguiendo el camino hacia el antiguo Reino de Portugal. Deberás desviar tus pasos unos dos km antes de llegar al pueblo. Un camino que nace a la derecha de la carretera te llevará hasta “La Estación Internacional”, desierta desde 1985, cuando el Imperio del Mal condenó este camino al olvido. Debes tener un fuerte espíritu para sobreponerte ante semejante visión: una Estación Internacional sin viajeros, en medio de la nada, con sus edificios difuntos y sus andenes llorando. Parece como si las entrañas de la Tierra quisieran tragársela, ordenando a la hiedra y a los árboles que envuelvan sus paredes y la arrastren hacia los abismos subterráneos. Cuentan las gentes del lugar que por las noches puede verse el vaivén de un farol de gas, colgando de la esquelética mano de un espectral Jefe de Estación mientras da la salida a trenes invisibles.
Es en este lugar donde debes abandonar tu carruaje o
montura (no temas por ellos, es un lugar seg El camino a recorrer no es muy largo, pero debes calzar unas botas fuertes ya que si no te será muy difícil andar sobre la vía. Tu única guía para saber dónde te encuentras consistirá desde ahora en el número del último túnel que hayas atravesado: has de saber que hay 22 hasta el Puente Internacional. Precisamente comenzarás tu caminar sumergiéndote en las entrañas de la Tierra: el túnel número 1. Es el más largo (casi 1 km), pero por lo menos es recto, con lo cual siempre tienes el consuelo de ver la salida (aunque parezca que ese puntito blanco se aleja de ti). Como ya habrás adivinado, una linterna puede serte de gran utilidad, sobre todo para ver dónde pisas.
Justo a la salida de este primer túnel te darás cuenta de
por qué te recomiendo este viaje: la vía se agarra como puede a la ladera del
escarpado valle del río Agueda. Unos centenarios muros de piedra la llevan como
volando por el precipicio. Pero aún hay más: al poco rato cruzarás un pequeñ Emilia Pardo Bazán ya describió todas estas sensaciones, en su libro “El Surexpreso”, embriagada al surcar en este fabuloso tren parajes tan salvajes.
Debo advertirte antes que estos viaductos (de los cuales te
encontrarás unos 7 u 8 más) carecen en algunos tramos de pasarela (¡e incluso de
barandillas!), pero bueno, si no miras hacia abajo y confías en las v Al poco rato tu valor será de nuevo puesto a prueba: te estoy hablando del túnel nº 4 (¿o es el 3?). No importa, lo reconocerás enseguida: en él la oscuridad es infinita (es decir, está en curva) y por lo tanto, atravesarlo es otra historia (¿te has imaginado alguna vez atravesar el corazón de una montaña rodeado por una oscuridad total?: oscuridad por arriba, por los lados, y sobre todo, bajo tus pies, es como estar flotando en la nada. Mientras, el frío aliento de la montaña acaricia tu piel). Pero te recomiendo que lo pruebes en otro túnel, ya que en éste habita una colonia de unos 10.000 murciélagos (se dice que custodian el tren fantasma, que espera en este túnel hasta emprender su viaje en la noche más negra, mientras criaturas del Averno alimentan su caldera con fuego del mismísimo Infierno...), así que lo que debes hacer es simplemente, seguir por la ladera de la montaña hasta encontrar la boca de salida.
Así seguirá tu camino: puente-túnel-puente-túnel (el resto
son muy cortos, y no hay problema para atravesar Estás llegando al final de tu viaje. Al llegar al túnel nº 22 deberás abandonar la vía y seguir por la carretera, que aparece (por 1ª vez) a tu derecha. Este último túnel no aguantó el paso del tiempo y se vino abajo. Con su hundimiento el Imperio del Mal aseguró la permanencia de La Maldición: no habría más trenes en la línea. Tras 5 minutos de camino carretero llegas al Puente Internacional (rodeado de impresionantes montañas y a 30 m de altura sobre la confluencia del Agueda con el Duero), custodiado por dos ruinosas casillas de la Guardia Civil, y justo en medio de él un cartelito de chapa oxidada te indica que has entrado en Portugal. Según los sucios pergaminos hallados en la estación de Lumbrales, el puente está embrujado, y patrullas de guardia civiles momificados pasean su espectral silueta en guardia nocturna noche tras noche... Al otro lado del puente se encuentra la estación fronteriza de Barca d’Alva, también perdida en el olvido, al carecer de continuidad la línea más allá de Portugal. Merece la pena que pases a verla. Está decorada con preciosas cerámicas y en el andén principal crece... ¡un naranjo! Si todavía quieres continuar tu viaje te recomiendo que tomes el barco en el Puerto Fluvial de la Vega Terrón, justo al lado del Puente Internacional. Te llevará hasta Oporto deslizándose sobre un Duero tranquilo entre montañas cubiertas de viñedos... ¿te animas? Pachi Jones (miembro del Exército Guerrilleriro do Carriles Oxidaus) |
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© 2006 A.J.A.F. |
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